ESTRANY RIU
- toniabad

- hace 7 días
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Desde que vi esta ópera prima de Jaume Claret Muxart entre las candidatas a Mejor Dirección Novel en los Premios Goya, y después de haberse ido de vacío en la antesala que representan los Premios ´Forqué, y en contra de los pareceres de los distintos jurados, yo ya no albergaba dudas de que me encontraba ante la que es para mí la Mejor Película Española de 2025. Sí, a la que yo hubiera otorgado los premios gordos que distinguen a lo más granado de nuestra producción. Porque podría conceder pulpo como animal de compañía o que existan películas tan buenas como Estrany riu, pero mejores que ella, permitidme que lo dude.
Y el otro día tuve una magnífica oportunidad de volver a verla, y en inmejorables condiciones, en mi querido cineclub FAS, y de volver a reafirmarme en mi opinión con total independencia, ¡faltaría más!, de las puntuaciones y estrellitas con las que los más sesudos críticos de este país se empeñan en acompañar sus críticas.

Porque la película de Jaume resulta, por momentos, mágica; en ella se habla poco pero, en su lugar, nos invita a dejar que los ojos se nos pierdan entre sus imágenes, a sentir lo que está más allá de un plano, de una mirada. Estrany… nace con vocación de poema visual y sus planos riman, ¡y cómo! Me quedaría con ese fugaz vistazo a cámara que desde su bicicleta Didac le dedica al objetivo y con la que la secuencia inicial finaliza. Vamos, apenas un par de minutos de proyección y sé que me encuentro ante algo muy especial.
Más con todo el cine que sus 100 minutos atesoran. Porque con Estrany…, con la luminosidad de su verano, me acuerdo de Rohmer, incluso del Renoir de Una partida de campo, que son ya palabras mayores y si me apuráis con el también mágico e inolvidable Picnic en Hanging Rock de Peter Weir.

La pena es, como suele ocurrir en estos casos, que la película no haya tenido el reconocimiento que se merece, y que es mucho, pero está claro que en estos tiempos que ya sabéis, corren-que-se-las-pelan, la poesía y la magia tienen entre nosotros un valor cercano al cero coma. ¡Qué se le va a hacer! Juro que haré lo posible por voltear la tortilla- en estos momentos formo parte de un grupo de 4 personas dedicadas a dar forma al comité de Membresía y representación que será portalón de entrada a la futura- esperemos- Akademia de Cine Vasca.

Pero no me olvido de Estrany…. Ni de Jaume que ayer nos brindó la oportunidad de dirigir el coloquio que siguió a su estupenda ópera prima. Anrtes me había confesado que ya está trabajando en una segunda película. ¡Suerte, Jaume! El listón te lo has puesto muy alto pero entiende que las comparaciones son siempre odiosas así que, como diría Jack El destripador, vayamos por partes, y asumamos que cada película es diferente, que requiere diferentes técnicas, diferentes versos.
Y así, por ejemplo, cada vez que Estrany riu acude a mi memoria no puedo dejar de repetirme esa vieja y señera copla de Jorge Manrique en la que, con buen criterio, escribía aquello de “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir”; sí ríos extraños como el riu de Jaume. Eskerrik asko!




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