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Comentarios sobre el film "Queridos camaradas"

Actualizado: 5 feb



Película densa, sobria y austera, pero impactante, del veterano cineasta Andrei Konchalovski. Interesante debate el que tuvimos en el forum. Allí quedó claro la larga experiencia de este buen director.


Los aspectos formales y técnicos del film han sido tratados con maestría por este director: dirección, interpretación, formato de presentación, fotografía, sonido, montajes, etc. El resultado es que la película tiene un ritmo muy apropiado y el climax creado está muy logrado. Una sensación inquietante es transmitida certeramente al espectador.


Mi comentario se va a centrar en el tema argumental y el mensaje. En este sentido se nos presenta la visión de unas instituciones que hacen del Estado y su garante, el partido comunista, el eje central de la vida de las personas. El individuo está supeditado al Estado omnipotente y omnipresente. De otro lado se presenta la respuesta del individuo frente a ese poder. Y para darnos a conocer ambos aspectos utiliza los sucesos ocurridos en 1962 una población de Rusia con motivo de una huelga de trabajadores.


La respuesta del Estado es atroz. Trata de sofocar de forma brutal tal rebelión, asesinando a gran número de huelguistas. Y, una vez dada tal brutal respuesta, trata de ocultarlo por todos los medios, incluyendo una gran fiesta y la limpieza de todo rastro que lo recuerde. Nada menos que 30 años pasaron antes de se conociera lo realmente ocurrido. Un ejemplo más de manipulación de la historia. ¡Memoria histórica! Me resulta familiar ese término. ¿Ese es el Estado protector? En el film se denuncia el despotismo de la clase dirigente, representando al Estado protector, que no duda en imponer por el terror su política absolutista como razón de Estado. Sólo hay un atisbo de prudencia en el personaje que comandaba el ejército. La KGB supone la esencia del terror.


Paralelamente, es interesante analizar el papel de los diferentes personajes, cada uno de los cuales caracteriza una forma de pensar. Así, se presenta a la protagonista, fiel a esa razón de Estado, que se encuentra presa en la lucha entre esos ideales comunistas y la realidad plasmada en la vida diaria. Su conmoción ante este dilema es muy bien presentado. Todo ello se plasma en una tensión creciente e inquietante, pues este dilema se presenta en toda su crudeza cuando desaparece la hija de la protagonista. Ante esta situación se tambalea todo su pensamiento y le inunda una gran desconfianza y desesperanza en ese mundo ideal.


El padre, por su parte, representa la decepción con un sistema que no responde a los ideales que el había defendido en sus años pasados. El miembro de la KGB ponen de manifiesto su obediencia ciega a sus superiores, sin plantearse lo bueno o lo malo de las órdenes recibidas de ellos. Para este individuo la conciencia no existe. Pero todo eso empieza también a cuestionarse cuando se enamora de la protagonista y la duda en como actuar le interroga. El enterrador, a su vez, está obsesionado con la delación, pues sabe que cualquier indiscreción supondría algo terrible. La enfermera que se va de la boca se sabe perdida. El miedo de todos los personajes en sus actos y sus consecuencias están presente en todas las actuaciones de los personajes. Finalmente, la hija ve rotos sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad.


Como resumen, nos viene a decir este film que el Estado absoluto supone la destrucción del individuo como persona. Que el Estado omnipotente se vale del terror y la propaganda para implantar su ideología totalitaria que supone la deshumanización del individuo. Que su teórica democracia interna es una lucha entre la nomenclatura por controlar el poder y mantenerse en él a toda costa. Que esa democracia interna supone que unos son más iguales que otros (Orwell dixit). Que todo ello sólo trae consigo la ruina moral de un sistema político y de las personas que lo padecen.

José María Ugarte, socio del Cine-club FAS.


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