Las noches de Cabiria
Federico Fellini ha construido una de las obras más importantes de la historia del séptimo arte, no tanto por lo que haya aportado al lenguaje cinematográfico sino, fundamentalmente, a su iconografía, al imaginario fílmico. Tal vez herencia de sus tiempos de dibujante –tarea que no abandonó nunca-, Fellini nos ha legado un paisaje visual personalísimo; una galería inconmensurable de sugestivos personajes; una interpretación inconfundible de la estética del esperpento, a caballo entre el carnaval y el circo; y un desbordante universo de imágenes barrocas, sugerentes, cargadas de fantasía, caricatura y autobiografía. En mi personal memoria, si Hitchcock o Welles son el Lenguaje, Ford la Historia, Bergman o Tarkovski la Trascendencia, Fellini sería la Magia, la Tragicomedia, la Inocencia, la Vida.
En una coherente evolución, heredera de la misma historia de Italia (y del cine italiano) Fellini se inicia neorrealista para devenir felliniano(pocos, muy pocos creadores han configurado un estilo más definido, más característico que FF). Y en esta evolución Las noches de Cabiria tiene mucho de punto de inflexión. Pero más allá de ser una película de transición es ésta la obra más paradigmática del autor de Rímini: tal vez al mismo tiempo la película más neorrealista y más personal de Federico, la que inicia el eje Cabiria-La dolce vita-Otto e mezzo, que será sin duda la parte más importante de su filmografía. En Las noches de Cabiria, los personajes, los espacios urbanos que se transitan, el vestuario de las prostitutas (adquirido en mercadillos romanos), los diálogos mismos (1), todo tiene el aroma del documento, el sabor de lo cotidiano, pero a la vez todo está sublimado hasta lo onírico, hasta lo mágico (2). A esto ayuda la imaginación de Federico tanto como la composición que del personaje de Cabiria hace la inocente y sublime Giulietta Masina, en una poderosísima interpretación que por momentos parece comerse todo el film.
A un cineasta como Federico sólo le podemos pedir que nos emocione. Pero si Cabiria no logra arrebatarnos en ternura tal vez la culpa sea nuestra.
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1 En los que intervino el mismo Pier Paolo Pasolini.
2 Es muy significativo a este respecto el episodio censurado por la Iglesia católica, con la que Fellini tuvo grandes problemas a propósito del estreno de esta película, y que el espacio nos impide comentar. Invitamos a todos al coloquio posterior a la película para una mayor profundización en las peculiaridades que rodearon el rodaje y en la obra de Fellini.
Txus Retuerto.
Nos hemos encontrado con el ‘neorrealismo’ italiano, pero, entre ellos, tenemos a F. Fellini y..., aunque parte en esa línea, no tardará en alejarnos a las zonas de ficción especial.
Uno de los creadores del cine moderno, junto con los maestros franceses de la época, es este audaz cineasta recientemente fallecido: si la ficción empieza a surgir no puede parar hasta el final y ¡cómo! Engrandeciendo y enriqueciendo ese fragmento particular de realidad, asintiendo con el "fuego creador" en el ocaso de la narración conplejadonde lo que cuenta es un documento pensativo.
J.C.G.U.
SESIÓN Z046 - 19/06/2001
“Le notti di Cabiria” · Italia/Francia · 1957 · 110 min
Director: Federico Fellini · Guión: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli y Brunello Rondi · Fotografía: Otello Martelli y Aldo Tonti · Música: Nino Rota · Montaje: Leo Catozzo · Int.: Giulietta Masina (Cabiria) · Amadeo Nazzari (el actor) · François Périer (el contable) · Franca Marzi (Wanda)


