ZINEMALDIA 68º

ZINEMALDIA-2020 (68º)

Contra viento y pandemia…!!! (Y en tiempo de mareas vivas)

SSIFF 68 (2020/09/18-26)


Pues sí, resulta un año extraño este 2020 y bisiesto, sin olimpiadas, sin contacto, y casi sin cultura, con este obligado ‘distanciamiento’. Hablando de cultura y festivales, y lo que nos preocupa, EL CINE EN LAS SALAS…Y sobre Festivales de Cine, se atrevió ‘de aquella manera’ Málaga en su 23ª edición (aplazada de marzo a agosto), se mantuvo Venecia en septiembre (77ª edición), hasta llegar a nuestro Zinemaldia (SSIFF-68).


El año de las mascarillas (cual carnaval veneciano) en el hemos debido extremar las precauciones, ello ha generado vivir un descafeinado ‘lugar de encuentros’, casi sin espacio de debates espontáneos ‘de café o pote’. Pero, aun así, había que ‘abrir la lata’, había que estar, había que intentarlo… zorionak!

De otra parte, el NO Cannes y la proximidad veneciana, hace que la propuesta cinematográfica tenga un mayor atractivo.


Con estas circunstancias, ¡nos vamos al cine!… (un finde), para constatar que el cine sigue vivo, mantiene su magia, su emoción, y también su decepción (…que puede). Por eso, aquí va la crónica de 12 films, que en general han brillado, estando a gran altura. Vamos desgranando la ‘cesta’ (a modo de ranking particular-personal, que puede o no, coincidir con la ‘profesional crítica’ [siempre es difícil ordenar, pero… ¡allá vamos!]):


1/ Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan, Julien Temple. UK, 124’ (Sail Ofiziala)


Quizá por debilidad ocupe este lugar, ya que aún permanece en mi cabeza Julien Temple (Kensington-Londres, 1952) cuando lo descubrimos en Xixón (Festival) The Filth and the Fury / La mugre y la furia (2000), sobre Los Sex Pistols (luces y sombras del Punk), que más tarde se proyectó en el cineclub Fas. Y es que Temple es un guía perfecto para adentrarse en cualquier historia musical. Respeto, cariño, ternura y admiración con la que trata a Shane MacGowan (Los Pogues), incluso se le puede perdonar ciertas repeticiones y ‘recuerdos’ que alargan el film, por el resultado total. Combina magistralmente la historia de Irlanda (paradójicamente contada por un inglés) y la vida de Shane. Y cual montaña rusa emocional, nos traslada de la pena a la sonrisa sin descanso a lo largo del film. Tal vez no a todos interese el personaje, pero la habilidad narrativa de Temple es innegable, y te atrapa. Tras recorrer el trayecto de su vida, el film toma altura ‘emocional’ cuando llega la celebración del 60 cumpleaños de Shane. ¡Vive! Y sorprende su razonar y poesía…una gozada (y una lagrimilla).


Vasija de oro: unos potes con Shane MacGowan. ¿Veremos con que título nos llegará?


2/ Nuevo orden, Michel Franco. México-Francia, 86’ (Perlak)


Bua! Ni un segundo de respiro, no hay tregua en este film, que arranca de un modo convencional, una boda de alto copete en la capital México DF. Magnífico retrato social y movimiento de cámara, que con apenas unos segundos nos ‘alimenta’ sobre los personajes. Y de repente. Zassss! Una invasión, y todo patas arriba, la subversión del ‘orden’, la toma de la casa. Como espectadores seguimos los acontecimientos casi perplejos…te pellizcas varias veces para mantenerte en la realidad ¿Cuál? Michel Franco nos muestra al ser humano, que se revela, pero que acaba sometiendo…Y la trama continua…La angustia se apodera del espectador, como buscando una rendija de cordura en el caos, personajes que son, pero que resultan no ser, no hay asidero. No sabes con quien empatizar…Y la trama continua…Y se endurece. Sin duda es una peli, que no se olvidará y que nos obliga a mantenernos expectantes fuera del film, al salir de la sala. Pensar y pensar.


La pintura con la que se inicia el film, es un preaviso…de un film impactante. 6º trabajo de Michel Franco que nos dejará con los ojos abiertos (y el alma un poco tocada). De Venecia se trajo dos premios, no me extraña.


3/ Limbo, Ben Sharrock. Escocia (UK)/EH*, 103’ (Zuzendari Berriak-ND)


Ya en Pikadero (2015) Ben Sharrock (Escocia. 198x) nos sorprendió con ese estilo narrativo pensativo (lento, ‘kaurismakiniano’), que cual mano de pintura o barniz va dejando poso en el/la espectador/a. Estilo personal, que en esta ocasión nos sitúa en medio de la nada (se menciona en el film, pero se percibe a lo largo de los más de 100 minutos). Con un paisaje (escenario) aislado, árido y hostil; cuatro personajes: Omar, Farhad, Walef y Abedi (aunque hay más); y mucha imaginación, Bennos construye un relato entrañable. Nos habla de refugiados, de inmigración, de integración, de marginación, de nada y de todo. Casi no pasa nada, y sin embargo la densidad se siente en cada minuto.


Omar (sirio), Farhad (afgano), Walef (nigeriano) y Abedi (ghanés) comparten techo y comida, en un alejado terreno (poblado*) de Escocia, rodeado de agua, niebla, pastos, en el que la población apenas se percibe. Nuestra mente ‘turística’ nos lleva a pensar ¡qué belleza!, pero Ben nos lo quita de la cabeza de un plumazo. Compone unos planos de una belleza exquisita contraponiéndolos no solo con la realidad de los refugiados, sino con l@s poblador@s de la zona. Así va presentando, casi uno a uno, los personajes, sus anhelos, sus frustraciones, su necesidad de vivir. Con unos toques de humor singulares, que superan las situaciones adversas.


Ingratitud y solidaridad, casi a partes iguales se van destilando a lo largo del film, que nos hacen adentrarnos en casa personaje y reflexionar, no ese ‘de dónde venimos, a dónde vamos y quiénes somos’, sino ‘¿por qué no cabemos tod@s? ¿quién reparte la tierra? ¿mejor irse o quedarse? Sin duda en su 2º largo, Ben Sharrock nos topa con ‘esta realidad’ con una calidad excepcional y momentos conmovedores. Cine, cine.


* Mencionar que en la producción está la elorriarra Irune Gurtubai (Caravan Cinema Ltd)


4/ Umibe no kanojotachi / Along the Sea, Akio Fujimoto. Japón-Vietnam, 88’ (Zuzendari Berriak-ND)


Akio Fujimoto (Osaka, Japón. 1988) en su primer film Passage of Life (2017) trataba sobre un matrimonio birmano, residente en Japón, con problemas. En A lo largo del mar* toma el ejemplo de tres jóvenes trabajadoras vietnamitas: Phuong, Anh y Nhu, que abandonan Vietnam para hacer dinero rápido en Japón, trabajando de manera ilegal. Con su manera de rodar, cámara en mano, nos hace ser integrantes del itinerario que el trío realiza, desde el salto de una valla, al viaje en el ferry a lo largo del mar, hasta su llegada a un nevado Japón.


Descubrimos el compañerismo entre ellas, y también esa oscura (e ilegal) organización que las acoge, para explotarlas en duros trabajos (tratamiento del pescado y trabajos accesorios) en condiciones muy precarias. Pero Akio, introduce un nuevo elemento que hará variar el curso de la trama, dando una vuelta de tuerca a la convivencia entre ellas. De las ilusiones que cada una de ellas va narrando, al silencio e incomunicación que surge tras saber que la enfermedad que arrastra Phuong, es un embarazo. El film desarrolla un tratamiento pausado, que se va volviendo más introspectivo e incluso nos lleva a vivir la angustia (secuencia en la que Phuong intenta acudir a un centro hospitalario, acabando desorientada por el GPS en un campo de cerezos cubierto de nieve). Trabajo sensacional que llevan a cabo las tres actrices metiéndonos en la piel de las emigrantes. Observamos el deterioro de la confianza en el ser humano. En su conjunto nos muestra el desmoronamiento de los iniciales sueños, y las redes de explotación existentes.


Un detalle a destacar es ese ‘juego’ lingüístico que se mantiene en el film: vietnamita entre ellas, y japonés en el trabajo y la calle.


5/ The Father (Padre*), Florian Zeller. UK, 97’ (Perlak)


Genial interpretación (Anthony Hopkins [Anthony] y Olivia Colman [Anne]) y genial guión, basado en la obra El padre del propio Florian Zeller, en el que todo acaba poniéndose en duda. Una relación padre-hija en la que el padre (Anthony) presenta síntomas de Alzheimer…que acabarán turbando todos los diálogos que presenciamos. La confusión que presentan los personajes lleva al espectador a una situación similar.


Además de los roles padre-hija, entran en juego, cuidadora, yerno-marido y personajes corolarios. Pero todo va rotando, se van modificando los intérpretes, entrando en la misma dinámica que el padre va sintiendo.


El film tiene un gran dinamismo, y nos lleva a ese mundo irreal-real que el propio paciente percibe, en ese ‘juego’ asistimos a un cambio constante de roles-personas, que nos dejan un tanto despistados. Y cuando la historia parece que va (toma una única dirección), nos retorna a la casilla de salida (como volver a empezar). Los diálogos son entretenidos y resultan divertidos (con humor), hasta que la historia, sin caer en el sentimentalismo, inicia un camino ‘de no retorno’. Cariño y discusiones se van alternado minuto a minuto, y en su tramo final comienza a ‘tocar la fibra’, lo que nos lleva a encariñamos aún más con ‘el padre’.


6/ Ane, David Pérez Sañudo. Euskal Herria, 100’ (Zuzendari Berriak-ND)


David P. Sañudo (Bilbao. 1987) llega a su primer largo con la mochila cargada de experiencias, tras dirigir 10 cortos y 2 series TV, y desarrollando todo tipo de tareas: cámara, ayudante de dirección, guion, dirección e incluso producción, afronta pues, el reto con una sólida experiencia.


Retoma título de su corto Ane, repitiendo guion con Marina Parés. Y el resultado es excelente. Precioso arranque del film, con ese travelling que nos recorre la casa, para presentar la rutina de la familia: Lide y Ane, que no está presente. A partir de ahí la trama comienza a crecer y ganar en intensidad: trabajo, instituto, separación, okupas, AHT ez!, e incluso un embarazo. Meticulosamente nos va adentrando en ‘la piel’ de Lide, excelente Patricia López Arnaiz, como si nos tocara a nosotr@s salvar las situaciones en que se ve envuelta. En esta apropiación de Lide, llegas a pensar ‘Me podía haber pasado a mí’.


Resulta que Ane es la palabra más repetida en el film, y no es hasta mediada la peli en que aparece Ane ¡finalmente! (Jone Laspiur, magnífica también). Casi pensábamos que sería un personaje etéreo (una excusa).


Excelentes los apuntes musicales, en particular la canción de Violeta Parra Volver a los 17, dando un sentido total al film #... Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra…#. Y cual coreografía, sensacionales (l@s conocid@s) actrices y actores que dan forma al relato. Una historia bien contada, y muy bien interpretada, que fluye como el viento, a veces con violencia y otras con calma. Ya lo venía demostrando en sus cortos, este dire promete.


7/ Akelarre, Pablo Agüero. Euskal Herria-Francia-Argentina, 90’ (Sail Ofiziala)


Estamos ante un plato ‘cinematográfico’ en el que todos los ingredientes ensalzan la obra. Todo encaja, está en su punto. La excusa para esta obra requiere un cuidado extremo. Una dirección artística que te transporta al inicio del siglo XVII (1609), recreando el medio rural, que a su vez te lleva a las creencias del pasado. Una interpretación de gran altura, 6 jóvenes, entre las que destaca Amaia Aberasturi (Ana), pero también Jone Laspiur, o Irati Saez de Urabain, Lorea Ibarra, Garazi Urkola (la más joven) o Yune Nogueiras (un buen ramillete de actrices con futuro), que hacen frente a un espléndido Alex Brendemühl (inquisidor) o a un convincente Daniel Fanego (consejero y dibujante). A ello debemos sumar el entorno: un acantilado y un bosque (por mencionar dos elementos) que subrayan al texto. No podemos dejar de mencionar una música (exquisita) que participa en los momentos precisos, sin saturar el film. De una parte, Mursego, agitando al espectador, y de la otra, el equilibrio, profundidad y remanso de Aran Calleja, e interpretada por Alos Quartet. Y la batuta del film en mano de Pablo Agüero, que armoniza toda la narrativa, y con precisión en momentos claves (esa seducción de Ana al inquisidor…por destacar uno).


Estamos ante una obra espectacular. Aun así, he echado de menos un poco de ‘alma’, en la que los hechos históricos (abominables) quedan relegados a un tercer o cuarto estadio, pero me he dejado llevar. Ha sido una gozada.


8/ ADN, Maïwen. Francia, 90’ (Perlak)


Interesante y divertido trabajo de Maïwen (Les Lilas, Francia. 1976) que presenta varias subtramas. La primera: homenaje ‘al abuelo’ (argelino), la segunda: familia y sus relaciones, para concluir como indica el título con el adn. Es un film coral, en el que participan actrices y actores excelentes (lista grande) que mantienen el relato a gran altura. Quizá la propia Maïwen (también actriz) abuse de protagonismo, llegando a girar todo a su alrededor.


Inicialmente presenta un curioso y simpático ‘cuadro’ entorno al abuelo (que padece Alzheimer y tiene un gran pasado), el film va creciendo presentándonos a cada personaje. Tras el fallecimiento del abuelo entramos en tono de comedia, en el funeral y las relaciones de familia. Para mí, momento álgido del film.


En la tercera parte (vamos a decir), la peli se desacelera, se vuelve más reflexiva, y casi solamente pivota entorno a Niege, ella misma, retomando su origen…para entra en el terreno emocional. En este tramo, hemos pasado de un film coral (la comida con el padre es desternillante) a un film individual, con el fin de retomar Argelia en su vida. El film pierde gas. En fin…


9/ Spagat / Grand écart, Christian Johannes Koch. Suiza, 110’ (Zuzendari Berriak-ND)


Ulyana, es una adolescente ucraniana residente desde hace unos años en Suiza, hace gimnasia. Empiezo por ella, ya que es la clave del film, que empieza con una secuencia de sexo entre Artem (padre Ulyana y trabajador ilegal en Suiza) y Marina, profesora (suiza) en el instituto de Ulyana.


Christian J. Koch (Lucerna, Suiza. 1986) nos sitúa en un paisaje nevado a las afueras de su ciudad (a 45’ de Zurich). Aunque dibuja un ‘estado del bienestar’ (familia: papa-mama-niña, casa grande, coches, trabajo, instituto-amig@s), ya esa primera secuencia nos pone en aviso. Posteriormente, un día cualquiera, a una de las alumnas le desaparecen los cascos de música (al parecer caros). Este simple hecho es la excusa para Christian J. para contar su historia trufada con elementos ‘no convencionales’. Al asunto de la infidelidad (secreta), se une la complejidad de la adolescencia y sobre todo el problema de la inmigración (y trabajo ilegal).


Lo cierto es que se sigue con interés, y una pizca de tensión. Pues sí, comentamos al salir… ¡y todo por unos cascos! Con habilidad va intercalando los tres elementos hasta que la situación se vuelve un tanto insostenible (dentro del film). Es entonces, cuando Christian J. saca un nuevo elemento de la manga, que provocará un desenlace forzado. Y como si hubiese pasado una tormenta…tal vez (digo tal vez) todo vuelva a su sitio: la familia feliz, la inmigración acotada y la adolescencia ‘reconducida’.


10/ Wife of a Spy (La mujer del espía), Kiyoshi Kurosawa. Japón, 115’ (Perlak)


*Quizá verla al final de la jornada (22:30), tras tres films en dicho día, pueda ‘penalizar’ mi opinión.

Con laureles traídos de la reciente Venecia (mejor director) Kiyoshi Kurosawa(Kobe, Japón. 1955) desarrolla este film en ese momento histórico preguerra-guerra-postguerra (II Guerra Mundial). Utiliza una finura narrativa casi sin sobresaltos, todo discurre ‘con discreción’. La ambientación es singular, y sin muchos alardes fílmicos, vamos recibiendo datos sobre una trama de espionaje, thriller y duda nos acompañaran en todo el relato. Para ir descubriendo los hechos, Kiyoshi utiliza el personaje de Satoko (Yu Aoi), la mujer de Yusaku (Issey Takahashi), comerciante de exportación muy relacionado con los Estados Unidos, que poco a poco nos va dando pistas de la actividad ‘escondida’ de su esposo.


Así mismo un amigo de estudios, militar, representa el contrapunto narrativo, qué como un paso por detrás, va sospechando y descubriendo lo mismo que el espectador. Juegos de miradas, conversaciones con doble sentido, despiste y realidad, resultan una especie de laberinto. Entre tanto se produce el ataque de Pearl Harbour, y diferentes invasiones (todo narrado fuera del film), los años van pasando entre sospechas y sospechas. La peli va ganando en clímax, pero con una naturalidad ‘como si no pasara nada’…y al final cuando nos acercamos al desenlace, Kurosawa (K.) nos cambia el final. ¡Sorpresa!


11/ Arima, Jaione Camborda. Galicia/EH*, 77’ (Made in Spain)


Peli gallega con alma (arima) vasca, y es que Jaione Camborda (Donostia. 1983) reside en Galicia desde hace unos años, y está considerada dentro de la corriente del Novo Cinema Galego (Oliver Laxe, Lois Patiño, Anxos Fazans, …). Dicho esto, nos presenta una peli ‘de grano oscuro’, y con muchas sombras. Es un film correcto, pero al verla, me da la impresión que estoy viendo cine de los años 60 (Olea, Uribe, Zulueta, Saura, Erice …) no por comparar, sino por tratamiento de la imagen y el movimiento. Cine más reflexivo que expresivo, en el que las creencias (espíritus) ocupan el espacio, como la niebla. Jugándose con lo que no se ve, despertando la intuición.


Con o sin intención, la peli es femenina (Jaione), donde el protagonismo recae sobre la niña Olivia (Nagore Arias) por su capacidad de comunicar con lo etéreo (inocencia), y a partir de ella se trazan líneas argumentales hacia su madre, Elena (Rosa Puga Dávila), hacia la profe de pintura, Julia (Melania Cruz) y hacia la modelo Nadia (Iria Parada), trazando un mundo de secretos que cada una de ellas alberga, ocultando ‘el pasado’, y que Olivia (inocente) es capaz de descubrir (o imaginar). Un espacio rural y misterioso, en el que se percibe el aislamiento humano…quizá soledad.


12/ Passion Simple, Danielle Arbid. Francia-Bélgica, 99’ (Sail Ofiziala)


Si en el resto de films se podría variar la posición (ya que numerar tiene algo de crueldad), en el caso de Passion Simple ocuparía sí o sí…el último (de lo visto), etiquetar como ‘no recomendable’, ya que es una peli en bucle que no pasa nada, volvemos 100 veces a la casilla de salida. La hechura artística puede ser elogiable, París, la casa, la universidad, …todo trabajo creativo tiene su esfuerzo, y eso es valorable…pero tras los 99’ te quedas ‘aplanau’.


Quizá el mérito se haya quedado en el origen: Annie Ernaux y su libro Passion simple (1991). Adaptación de un texto, qué en pantalla, se queda en vacío. Sobre el tema de una mujer dependiente simplemente de una atracción sexual hay bastantes films…quizá Claire Dennis (por ejemplo) lo refleje con más eficacia en su cine.


Me quedo con Juan Ramón Jimenez:

Mariposa de luz, la belleza se va cuando yo llego a su rosa.

Corro, ciego, tras ella... La medio cojo aquí y allá...

¡Sólo queda en mi mano la forma de su huida!


>> Personalmente, y con las circunstancias colaterales (Covid-19), la organización SSIFF-68º ha estado de 10. La seguridad sanitaria ha sido impecable. Quizá en el terreno audiovisual, la ‘invasión tv’ sea una ‘serie’realidad que nos inquieta a la cinefilia.


Txarli otaola

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