Notas sobre el cinematográfo, de Robert Bresson

“Cuando basta un solo violín, no emplear dos”.
“Se reconoce lo verdadero por su eficacia, por su potencia”.
“Un conjunto de buenas imágenes puede ser detestable”.
“Nada de música de acompañamiento, de sostén o de refuerzo. Nada de música en
absoluto*”.
* Salvo, por supuesto, la música interpretada por instrumentos visibles.
“Una imagen demasiado esperada (cliché) nunca parecerá precisa, aunque lo sea”.
“Lo que ningún ojo humano es capaz de atrapar, lo que ningún lápiz, pincel o pluma es capaz
de fijar, tu cámara lo atrapa sin saber qué es y lo fija con la escrupulosa indiferencia de una
máquina”.
“Un suspiro, un silencio, una palabra, una frase, un estrépito, una mano, tu modelo entero, su
rostro, quieto, en movimiento, de perfil, de cara, una vista inmensa, un espacio restringido…
Cada cosa exactamente en su lugar: tus únicos medios”.
“Un raudal de palabras no perjudica a una película. Cuestión de especie, no de cantidad”.
“El vínculo imperceptible que liga tus imágenes más distantes y más distintas, es tu visión”.
“No corras tras la poesía. Ella penetra por sí sola a través de las junturas (elipsis)”.
“Nada que sobre, nada que falte”.
“Cosas que se vuelven más visibles, no por más luz, sino por el nuevo ángulo bajo el que las
miro”.
“No mostrar todos los lados de las cosas. Margen de indefinición”.
“Dar a los objetos el aire de tener ganas de estar ahí”.
“La palabra más común, colocada en su lugar, cobra brillo de repente. Es con ese brillo que
deben resplandecer tus imágenes”.
“Recuerdo una vieja película: 'Treinta segundos sobre Tokio'. La vida quedaba en suspenso
durante treinta segundos admirables* durante los cuales no pasaba nada. En realidad, pasaba
de todo. Cinematógrafo, arte, con imágenes, de no representar nada”.
* Los treinta segundos de vuelo sobre Tokio de un caza americano durante la guerra.
“Acostumbrar al público a adivinar el todo del que se le da sólo una parte. Dejar adivinar”.
“¿Es porque siempre canta la misma canción que se admira tanto al ruiseñor?”
“Igualdad de todas las cosas. Cezanne pintaba con el mismo ojo y con la misma alma un
frutero, su hijo, la montaña de Sainte‐Victoire”.
“Construye tu película sobre lo blanco, sobre el silencio y la inmovilidad”.
“Sin cambiar nada, que todo sea diferente”.