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Entrevista a Silvia Munt

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Hablar de Silvia Munt es hacerlo de una mujer activa, creativa y creadora; una actriz con una extensísima carrera, que vive con pasión su trabajo y no cesa en reinventarse.
Sus orígenes marcados por el baile y su curiosidad le han llevado a ejercer como primera bailarina y coreógrafa primero en el Ballet Contemporani de Barcelona, durante seis años, y después en diversas obras teatrales y cinematográficas. Tenía 19 años cuando interpretó a Puck en su debut como actriz en "El sueño de una noche de verano". Desde entonces supo que amaba también la interpretación y no cesó de actuar y adoptar papeles. A partir de ahí vino la dirección con su ópera prima, "Elena Dimitrievna Diakonova Gala", y hoy nos sorprende en el Cinecub FAS con "Pretextos", su segundo largometraje, premiado en el Festival de Málaga por su labor en la dirección. En "Pretextos", Silvia Munt da vida a Viena, una mujer que lucha por vencer la rutina de la vida, al tiempo que ansía rescatar su matrimonio.

Entrevista a Silvia Munt: «La Academia Europea no siempre premia lo mejor».

Pregunta. ¿Qué es más agotador dirigir una obra de teatro o realizar una película?

Respuesta. Ambas cosas lo son, porque te tienes que entregar al proyecto en cuerpo y alma. Es el único modo de levantar un trabajo y conseguir que salga adelante. Sí que es verdad que el teatro es mucho más intenso, porque sólo tienes dos meses para hacer que todo cuadre… En cine, y más si escribes el guión, el proceso es mucho más extenso y el agotamiento, en todo caso, se acumula.

P. ¿En qué te has inspirado para conseguir los personajes de "Pretextos"? Daniel, Eva, Ricardo, Marta; Rodolfo...

R. El cine es un espejo de la vida, y por lo tanto nuestra obligación es hacer que ese reflejo se transmita en nuestras películas. Por eso te inspiras en la realidad. La experiencia personal es crucial a la hora de crear personajes, pero a veces te basas en la experiencia sólo como base para una historia. En cualquier personaje hay características que puedo haber observado en la gente que he conocido en mi vida, pero constantemente se mezclan con características inventadas, porque de lo que se trata es de explicar una historia y lograr que el guión cumpla su objetivo. En el caso de "Pretextos", el objectivo es explicar por qué hay personas que no quieren continuar viviendo. Y con ese objetivo fuimos desarrollando el mapa de los personajes.

P. Las obras de Chejov retratan la individualidad de una época. ¿Cómo es posible que hayan pasado los siglos y sigamos igual? ¿En qué han cambiado las relaciones de entonces y de ahora?

R. Siempre me ha sorprendido que la incomunicación y la sensación del paso del tiempo que podemos detectar en las obras de Chejov sea algo de plena actualidad en la sociedad de hoy en día. A lo mejor es porque el ser humano evoluciona muy poco, o a lo mejor es que somos así, y tenemos dificultad para aceptar la vida tal y como es... La insatisfacción es algo que nos pasa a los seres humanos desde que nos preocupamos por más realidades que únicamente la supervivencia diaria. Los problemas esenciales que retrata Chejov en sus obras son los mismos que podemos tener nosotros actualmente.

P. ¿Qué tienen en común Viena y Gala?

R. Absolutamente nada... Viena es una directora de teatro, una artista, ella lo cree así. Sin embargo, Gala tenía muy claro que ella no era ninguna artista y, como necesitaba del arte para vivir, se situaba al lado de un artista (como Éluard, o Dalí) a quien mimaba y cuidaba con esmero. Viena y Gala son dos personajes muy diferentes. La única similitud que pueden tener es que ambas son unas supervivientes natas, luchan por la vida desde lugares opuestos y con estrategias completamente distintas.

P. ¿Todos buscamos pretextos?

R. Sí, pero no todos los encontramos.

P. De nuevo repites trabajo de guión con Eva Baeza, y también al igual que en "Bajo el mismo cielo", en "Cosas que pasan" o en "Laila" tratas reiteradamente el tema de la inmigración...

R. Sí, hay temas que te persiguen y que te perturban, como, por ejemplo, el mestizaje, la falta de comunicación entre los seres humanos, la necesidad de afecto, de sentirse de un lugar o de otro... Son ideas recurrentes en mi obra porque son asuntos que me preocupan. Y, abordar la emigración implica intentar entender los diferentes comportamientos humanos que hay en la sociedad. Porque la inmigración en sí sola no es el problema, ni que seas de un lugar o de otro, sino que te hagan decidir de dónde eres, que te impongan una identidad. Eso es lo peligroso. En el caso de "Bajo el mismo cielo", una niña de origen marroquí, que reside en España, vive la presión de tener que decidir de dónde es. La sociedad quiere ponerle una etiqueta en contra de su voluntad. Ése es el inconveniente.

P. Dime una intérprete que crees tendría que haberse llevado el premio a mejor actriz por la Academia Europea y película.

R. No me gustaría tener que decantarme por una actriz ni por una película... Los premios son muy relativos, muchas veces son merecidos pero también los hay injustos, que son fruto de la casualidad, además de la calidad que se le supone a cierta producción. Lo que quiero decir es que no siempre se premia lo mejor. Por eso preferiría no hacer esta quiniela.

P. ¿Por qué no se concedió ningún reconocimiento a la dirección desde 1991 hasta 2000? También se declaró desierto el premio al mejor actor y actriz durante los años 1994 y 1995. ¿Qué ocurrió?

R. Pues lo debería contestar la Academia Europea, porque intérpretes los hay buenísimos, y películas también... No conozco los motivos por los que no se premiaron los directores o los actores en los años que citas.

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