El liquidador
Txus Retuerto
"Yo quería hacer una película sobre gente creíble, que hace cosas creíbles en un espacio increíble"
Atom Egoyan
1. Dentro del grupo de los últimos descubrimientos cinematográficos que el Cineclub FAS ha venido ofreciendo recientemente se cuentan tanto algunos directores ya clásicos y relativamente veteranos (sería el caso de Peter Greenaway, Krzysztof Kieslowski, Terence Davies o Theo Angelopoulos, entre otros), como un conjunto, más numeroso, de realizadores jóvenes, que apenas superan la treintena (cuando no se quedan muy cortos), y que, sin embargo, ya tienen detrás suyo alguna(s) obra(s) que les hacen merecedores de un puesto en el Olimpo de los grandes genios del séptimo arte. Hablamos de Jim Jarmusch, Leos Carax, Lars von Trier, Steven Soderbergh, Spike Lee, Derek Jarman, Aki Kaurismäki, los hermanos Coen o… Atom Egoyan.
2. Atom Egoyan nace en El Cairo en 1960, procedente de una familia armenia. Trasladado a los tres años a Canadá, a los dieciocho se marcha a Toronto, para ingresar en la Universidad, donde se instala definitivamente. En la Universidad de Toronto, aunque estudia Relaciones Internacionales, comienza a realizar algunos cortometrajes, que concluirían en 1984 con el largometraje "Next of Kin", con un presupuesto no superior a los 4 millones de pesetas. Presentado en la Seminci en 1989 junto a su segundo largometraje, "Family Viewing", causó una más que grata impresión. A estas dos obras seguirían "Speaking Parts" (1989) y la que hoy presentamos, "The Adjuster" (1991).
3. A propósito de "Next of Kin" y "Speaking Parts", Quim Casas señalaba, en su comentario al Festival de Valladolid de 1989, la calidad del cine de Egoyan como «de los mejores y más innovadores que pueden verse en la actualidad» (1). A propósito de su estilo subrayaba que «la oposición/interrelación de culturas opuestas por un lado, la importancia del lenguaje audiovisual, más concretamente la técnica dominadora del vídeo y sus múltiples recursos creativos, por el otro, jalonan y definen la aún corta pero impresionante obra de Egoyan» (2). Más aún, en el cine de Egoyan, «las vivencias no se limitan a tener un papel evocador, sino que, mediante la deconstrucción de la imagen tradicional, mediante la fascinación inherente en la recreación de espacios y personajes inexistentes, Egoyan crea un mundo nuevo, más que propio, que se nutre de dos texturas distintas —el cine, el vídeo—, de sus formas visuales y de su capacidad para crear momentos en los que este arte fabulatorio que es el cine como soporte, carece de cualquier tipo de fronteras» (3). A este respecto, el propio Egoyan confesaba que «las contradicciones que se manifiestan en la transposición de una persona real en imagen, son lo realmente fascinante», y Casas concluía su comentario con una brillante cuestión «¿Alguien, en los últimos tiempos, se ha planteado con tanta claridad la esencia misma del lenguaje de las imágenes en movimiento?» (4). Creemos conveniente retener estas palabras.
4. En "The Adjuster", la película que presentamos aquí, Egoyan nutre ese imaginario con una historia sobre la búsqueda de la felicidad relativa en la que Noha, el liquidador, vive con su mujer Hera, su hermana Seta, y su hijo, en un hermoso castillo suburbano situado en medio del desolado paisaje de un proyecto de viviendas abandonado. Pesadillas de horror y pornografía invaden los sueños de Hera, que graba imágenes de violencia sexual y perversión… Seta pasa las horas quemando, de forma ritual, fotografías de barrios devastados de Beirut que su hermano le envía del extranjero y, durante la noche, ve los vídeos ilícitos que le trae Hera…. Bubba, un ex-futbolista, se consume de nostalgia por una historia y un estilo de vida que no tiene. Obsesionado, elabora escenas de espectacular escenografía en las que actúa con extras alquilados… Mimi, su amante, participa en estas ficciones entusiasmada con los personajes y accesorios que Bubba le proporciona.
