co VIVA LA MUERTE

VIVA LA MUERTE

Cuando el General Millán Astray, fundador de la Legión Extranjera de España, volvió a su patria al comienzo de la Guerra Civil, tenía solamente un brazo, una pierna y un cerebro que reconocía al enemigo. “¡Abajo la inteligencia”, gritó en una famosa confrontación con el filósofo Unamuno en la Universidad de Salamanca “¡Viva la muerte¡”.

Este es el punto de partida de esta película de Fernando Arrabal que toma su título del grito de guerra de las fuerzas de franco durante la contienda civil española hasta convertirlo en un terrible coro en los oídos de los niños que ven de su tierra, y su familia, devastados.

El film, casi tan sangriento y destrozador como la propia guerra y la traición, es el testimonio de uno de esos niños (el propio escritor). “Es un grito que sale desde mis entrañas”, dijo Arrabal, director y autor del guión basado en su propia novela, inspirada a su vez en su infancia.

Residente en Francia desde 1955, nacido y criado en España, Fernando Arrabal es hijo de una madre que apoyaba a Franco y de un padre soldado en el ejército republicano español que fue encarcelado el primer día de la Guerra Civil.

El film, rodado en Túnez, comienza el último día de la guerra, cuando el niño Fando en el camino hacia su rutina diaria en la escuela se cruza con un camón cargado de soldados fascistas que anuncian su victoria gritado ¿Viva la muerte?

El chico vive dividido entre la preocupación y el miedo por su padre (Ivan Henriques) y el amor hacia su hermosa madre (Nuria Espert). Por accidente, descubre una carta reveladora con la que se da cuenta que su madre ha denunciado a su marido a las autoridades franquistas. Fando trata de averiguar el paradero de su padre sin creerse del todo la historia que le cuenta su madre de que se suicidó en la cárcel.

En una tierra anegada por la pobreza y la desesperación, Fando encuentra la crueldad por todas partes. Los compañeros de colegio despedazan insectos, los chicos mayores le pegan  por ser hijo de un rojo, su sexualmente atractiva tía Clara se suplica que la flagele, su abuela se burla de su miedo en la oscuridad.

Entonces Fando se refugia en el mundo pesadillesco del subconsciente en el que caben desde fantasías en las que llama asesinos a los autores de la muerte de García Lorca mientras levanta tiernamente su cuerpo acribillado hasta imágenes más escatológicas, como su madre defecando sobre su padre.

Ante esta imaginería, la polémica estaba servida cuando la película se presentó en los principales festivales de cine en 1971.

Sin embargo, el film tuvo una excelente acogida por parte de la prensa, En palabras de un crítico de la época, “para todos aquellos que hemos sentido directamente la brutalidad de la guerra, la obscenidad de las imágenes de Arrabal, es una revelación de las pesadillas que todos hemos compartido. La sangre está en todos los filmes de Arrabal, en la tradición de Goya, La cuestión no es si es un film antibelicista efectivo. Lo que es significativo es que su nausea permanece y por lo tanto la película tienen una validez horrible y única”.

El anticlericalismo del cine de Arrabal ha sido comparado con Buñuel. En Cannes donde fue estrenada Viva la Muerte, le preguntaron a Buñuel si pensaba que había influido en Arrabal. “En absoluto”, respondió Buñuel, “el único punto que tenemos en común es que ambos somos españoles, por la gracia de Dios”.

Angel Mª Alonso
(Texto basado en la crítica de Judy Stone para el San Francisco Chronicle)

25/06/2002 · “Viva la muerte” Francia – Túnez, 1970. Director: Fernando Arrabal – Guión: Fernando Arrabal y Claudine Lagrive – Fotografía; Jean Marc Ripert – Música Jean Ives Bosseur- Montaje: Laurence Leiniger – Producción: Isabelle Films y S.A.T.P.E.C. - 90 minutos.